¿Urgente o importante?

El mundo de hoy se mueve a una velocidad de vértigo. Cada día tenemos montones de tareas que terminar, varias metas que alcanzar, infinidad de mails que contestar y otros tantos que escribir. En fin, dedicamos la mayoría de nuestro tiempo y esfuerzos a tareas urgentes que, en un elevado porcentaje, responden a la operación diaria de nuestras empresas o proyectos.

No es mi intención sentar cátedra, sin embargo, estoy bastante seguro de que muchas de estas tareas urgentes surgen de la “inercia” de la operación y aportan muy poco valor (por no decir ninguno) a nuestros productos o servicios. ¿Son necesarias?, sí. Hay que hacerlas y bien, pero muy probablemente no harán la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Es por esto que cada cierto tiempo es muy recomendable tomarse el tiempo de respirar, pensar, conversar, buscar dentro de uno mismo y de la organización y, finalmente, tomar decisiones importantes. Decisiones que respondan a nuestra misión y nos dirijan hacia nuestra visión apoyados en nuestros valores…

De hecho, trabajar en profundidad para desarrollar y, posteriormente, ser fiel a una filosofía corporativa coherente y sólida, es un claro indicador de que la persona, el equipo y la empresa no se quedan en lo urgente, sino que se dedican a lo importante.

Hablamos…

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