Zona de confort masificada…

No es secreto para nadie que cada lugar de este planeta (y supongo que de otros) tiene su propia cultura: sus costumbres, tradiciones, creencias…

No sé si es por estas diferencias culturales, por referentes históricos o hasta por inconsciente colectivo, pero una de las diferencias que más me ha llamado la atención siempre es la “visión de futuro” que hay en Venezuela y su diferencia con la que siento que hay aquí en España.

Yo crecí en Venezuela, donde el término emprendimiento no se usaba como vocablo habitual, pero era una realidad masiva. Para evitar generalizar voy a decir que un elevado porcentaje de la población sueña con tener un negocio propio, aún cuando esto signifique “alejarse” de la carrera que estudiaron. Allí (donde no hay una jubilación digna, todo sea dicho), la idea de trabajar para otro es una manera de preparar el terreno para luego “montar algo que sea mío”. Me voy a permitir utilizar el ejemplo de dos buenos amigos:

Rolando es abogado (le costó, pero al final se apiadaron de él jeje), sin embargo tiene una empresa de organización de eventos y está especializado en espectáculos pirotécnicos. De hecho, gracias a su trabajo logró pagar su carrera universitaria. ¿Trabajará algún día como abogado? Puede que sí, pero tengo mis dudas…

Ricardo es Licenciado en Gerencia hotelera (estudiamos juntos gran parte de la carrera). Cuando salió de la universidad trabajó como encargado en el bar de un amigo, luego trabajó en el departamento comercial de una de las cadenas de cines más grande de Venezuela, empleo que dejó para montar su propia empresa de publicidad y un par de “corners” de venta de helados en sendos centros comerciales.

Mientras tanto, aquí en España y, nuevamente, sin intención de generalizar, la gente siente un temor elevadísimo de “montar su negocio”. Trabajar para otro es el escenario ideal y ser funcionario un sueño peligrosamente generalizado.

Yo creo que el mercado da para todos: funcionarios, asalariados, emprendedores, multinacionales, PYMES…, lo que me preocupa son las proporciones; y dando un paso más, me pregunto si esta búsqueda masiva de estabilidad no tiene parte de culpa en esta época de inestabilidad económica, política y social que nos toca vivir.

¿Qué te parece?

Hablamos…

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Fórmulas mágicas

Hace un par de semanas leí este post de Javier Martín y desde ese momento sabía que escribiría al respecto.

Javier elabora un decálogo de “pensamientos conductores al fracaso” y pese a estar de acuerdo con todos menos uno (que me reservaré como ejercicio de motivación personal), me quedo y comento el último:

Te la vas a pegar si piensas que tengo razón: que nadie te diga lo que tienes que hacer, que nadie marque tus límites…

De esta afirmación me gusta todo: la humildad de Javier quien siendo un líder de opinión del sector no se cree en posesión de la verdad, me gusta el alimento a mi espíritu rebelde (nadie me dice lo que tengo que hacer) y me encanta el efecto Buzz Lightyear -“Al infinito y más allá”-

Soy un firme creyente de que no hay fórmulas mágicas para NADA en esta vida. Lo que funciona en un momento no tiene por qué funcionar en otro, un presupuesto enorme para marketing y publicidad puede funcionar (o no), al igual que una campaña de bajo presupuesto; la presencia en las redes sociales es vital para las marcas modernas, sin embargo Apple no tiene cuenta en twitter…

¿Pasa sólo en los negocios? Diría que NO. Grecia ganó la Eurocopa de 2004 con una muralla defensiva, mientras que en el 2008 España comenzó a deslumbrar al mundo con su Tiki-taka. Hay amistades basadas en las conversaciones profundas y existenciales y otras en un par de cervezas, fútbol y trivialidades…

Así es la vida, sin elíxires secretos como el que le daba Panorámix a Astérix. Tus creencias, tus valores, tus decisiones. Para bien y para mal. Nada está bien de antemano. No hay certezas absolutas…

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Obviamente, mientras más te prepares, estudies el entorno, a los clientes, a los competidores, los canales de distribución, el tono de comunicación, tus KPI’s  y todo lo que te parezca relevante para tu negocio bajarás el nivel de incertidumbre; pero al final del día son tus decisiones y trabajo duro lo que te llevará al éxito con el que sueñas.

Pero, ¿quién soy yo para decirte que hacer? ¿NO?  ;)

Hablamos…