Feliz 2015

Se nos va este 2014 (le quedan poco más de 36 horas – depende de cuánto tarde escribiendo ésto XD -)…

Cambiar de año es como cerrar un ejercicio fiscal, hay que tirar la vista 365 días atrás y ver qué tal ha ido. Habrá cosas que hemos hecho bien, otras que hemos hecho mal y alguna que otra (esperemos no sean muchas) que no hemos hecho… Estas últimas, muchas veces, se convierten en objetivos para el próximo ejercicio o el próximo año, al menos en mi caso.

Oigo a mucha gente quejarse de este año (seguro que sus razones tienen), pero yo no puedo estar sino agradecido con este agonizante 2014, ya que ha significado la llegada de Oriol a nuestra familia, ver a su hermano Martín convertirse en un niño feliz, conversador y cariñoso, además de un nuevo año de grandes vivencias y retos superados al lado de Ester.

No conforme con ésto, he tenido la suerte de trabajar codo a codo con gente fantástica tanto en lo profesional como en lo humano, y con nuestro esfuerzo conjunto hemos sido de ayuda para un gran número de emprendedores y startups que bregan cada día por salir adelante.

Y ya la “guinda del pastel” (en un tono más distendido) la pone este Real Madrid que, pese a no ganar la liga, se hace con su 10ª Champions, su 19ª Copa del Rey y está jugando de fábula ;-)

En resumen, GRACIAS 2014 por lo que me ha tocado y, desde ya, MUCHAS GRACIAS 2015 porque sé que este año que llegará en unas pocas horas va a seguir la línea de su predecesor y va a ser ESPECTACULAR!!!

feliz-2015

 

 

 

 

Feliz año a todos y, ya saben,

Hablamos…

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¿Sin petróleo seríamos algo parecido a Haití?

Llevo días con la idea de este post en mi cabeza y a medida que voy leyendo cosas, escuchando opiniones y viendo videos sobre lo que ha pasado y está pasando en Venezuela, más me convenzo de lo mal que lo han hecho TODOS los gobernantes que hemos tenido.

OJO, es evidente que algunos han sido menos malos, pero eso es poco consuelo cuando entiendes (y aceptas) que los últimos 15 años son consecuencia de los 40 anteriores.

Llevo días recopilando datos para poder sustentar mis ideas y no “opinar de gratis”, pese a que siempre hay un notable grado de subjetividad cuando se opina sobre cualquier tema o dato concreto, (56% de inflación, por ejemplo) puede ser muy negativo para un “opinador A” y el camino a seguir para estabilizar la economía del país para un “opinador B”. Dicho esto, les cuento lo que me da vueltas en la cabeza: Petróleo… héroe y villano de varias historias, entre ellas la nuestra.

No me voy a extender comentando que cuesta conseguir datos “consistentes”, así que me he quedado con los que da la Wikipedia, por nada en particular, no responde a rigor científico alguno, es sólo que son los que cualquiera puede ir a buscar con facilidad.

Según el FMI, el PIB (Producto Interno Bruto) de Venezuela en 2012 fue de 337.979 millones de US$ (33 en el mundo), sin embargo, según la CIA (insisto, elegí los datos que da la Wikipedia para bien y para mal), nuestro país era el noveno mayor exportador de petróleo del mundo en base a estimaciones de 2010.

Veamos quién exporta más petróleo y en qué posición está en el ranking de PIB:

1-      Arabia Saudita: PIB 657.049 MM US$ (posición 19)

2-      Rusia: PIB 1.953.555 MM US$ (posición 9)

3-      Irak: PIB 130.574 MM US$ (posición 57)

4-      Irán: PIB 483.780 MM US$ (posición 23)

5-      Nigeria: PIB 272.550 MM US$ (posición 36)

6-      Emiratos Árabes: PIB 361.912 MM US$ (posición 32)

7-      Noruega: PIB 499.827 MM US$ (posición  22)

8-      Angola: PIB 114.833 MM US$ (posición 60)

OK…, hasta acá no vamos tan mal ¿no?, tenemos un PIB mayor que tres de los países que producen más petróleo que nosotros (Irak, Nigeria y Angola). Podríamos ponernos a argumentar sobre diversidad de temas políticos, sociales y económicos de estas naciones, pero no quiero adentrarme en esas aguas turbulentas.

Llegado a este punto me pregunto sobre el mega tópico de que si nos dieran el dinero a cada habitante tendríamos un dineral y no pasaríamos penuria alguna, así que me fui a consultar la renta per cápita de los países del mundo y, tomando los datos estimados para 2014 por el FMI, ¡OH sorpresa!, allí caemos hasta la posición 70 de la lista; sin embargo, esta es una lista muy particular, encabezada por países muy pequeños (Catar, Luxemburgo, Singapur, Brunei y Noruega son el “TOP FIVE”…, por cierto, Catar y Brunei también son países petroleros). Aún así, vale la pena saber que si toda la riqueza producida en Venezuela se repartiera entre los venezolanos, en 2014 nos tocarían a cada uno  13.633 US$ (dejen de echar cálculos de dólar paralelo porque les va a dar un síncope). Y así, como por si les pica la curiosidad y no quieren irse a la Wikipedia  a buscarlo (elijo de entre los primeros de la lista y luego busco de Latinoamérica quiénes “reciben” más que nosotros, novenos exportadores de petróleo del mundo), a cada gringo le tocarían 54.609 US$, a cada canadiense 44.377 US$, a cada alemán 40.756 US$, a cada español 30.740 US$, a cada chileno 20.313 US$, a cada argentino 19.189 US$, a cada panameño 16.993 US$, a cada uruguayo 16.728 US$, a cada mejicano 15.931 US$ y ya luego venimos nosotros que le ganaríamos a los brasileños, por ejemplo, a quienes sólo les tocarían 12.340 US$.

Estos pocos datos no dan para un análisis económico riguroso, pero a mí me dejan bastante claro que lo que ha debido ser arma fundamental sobre la que sustentar nuestro desarrollo se ha convertido en esa mano delante de la cara (bien bonita, eso sí) que nos ha entorpecido la visión hacia el futuro.

¿Cuántas veces hemos oído hablar de aquella famosa frase de “sembrar el petróleo”? ¿A cuántos políticos, de cualquier partido, ideología, astrología o patología, les hemos soportado sus campañas contándonos las maravillas que iban a hacer con el dinero proveniente de la renta petrolera?

Yo no sé casi nada de política y relativamente poco de economía, pero de empresas, marcas y productos domino un poco más y Venezuela es comparable a un Microsoft que ante el éxito del MS-DOS no hubiera desarrollado nuevos productos, o un Disney que sólo hubiera producido Blanca Nieves y los 7 enanitos, o un Mc Donalds que sólo vendiera Big Macs, o una Coca-Cola que no hubiera invertido en desarrollar nuevas bebidas, o un Empresas Polar que sólo hiciera la polarcita de toda la vida, o un Apple que se hubiera contentado con vender sólo el Apple I…

O un Estados Unidos o Alemania que sólo fabricaran carros y camiones, o una Francia que sólo vendiera queso y vinos, un Reino Unido que sólo vendiera whisky y té… Supongo que nos vamos entendiendo ¿no?.

No me atrevo a decir que sin petróleo nos iría mejor. Sería irresponsable de mi parte y un ejercicio más de adivinación que de otra cosa…

Tampoco me atrevo a decir que sin petróleo seríamos algo parecido a Haití. No tengo prueba alguna sobre la que asentar esa afirmación…

Lo que sí me atrevo a decir es que la gestión que hemos hecho del petróleo desde 1974 hasta la fecha ha sido “deficiente” (debería decir MALA, pero vamos a intentar darle a esto un aire más positivo). Que no hemos sabido construir riqueza, prosperidad y futuro contando con el mejor producto que se puede tener. Que estamos a punto de “quebrar un negocio” con el que otros sí que se están enriqueciendo… Y, para mí lo más grave de todo, que cada día está más cerca la hora en la que el mundo no se mueva quemando petróleo… Y, disculpen mi pesimismo, pero si no fuimos capaces de engordar y reproducir nuestras vacas gordas, tengo serias dudas de que podamos sobrevivir a las flacas…

Hablamos…

¡Te pido perdón VENEZUELA!

Te pido perdón Venezuela…, no por haberte agredido, ni por haberte mentido, ni por haberme olvidado de ti, ni por haber incumplido mis deberes ciudadanos, ni por haberme ido a vivir al exterior, ni por haber hablado mal de ti en la distancia…

Te pido perdón Venezuela por estar desbordado de tristeza (la rabia termina desapareciendo) por lo que estás viviendo… por lo que están viviendo todos los que aún hacen su vida en tu hermoso suelo… Te pido perdón por “estar desconectado” y casi que escondiéndome para no ver las fotos de esos chamos que se están inmolando por ti, por mi y por nuestros hijos… Te pido perdón por no tener la entereza de escuchar con ecuanimidad a los de un lado y a los del otro…

Pero, sobre todo, te pido perdón Venezuela por haber perdido la fe… Te pido perdón por creer que la suerte está echada y que hay padres llorando a unos hijos que se han sacrificado en vano, por no creer en la voluntad de ninguno de los dos “bandos” de ponerse de acuerdo con el otro, por no tener ningún tipo de confianza en tantas cosas vitales como cicatrizar las profundas heridas sociales que hay en el país, recuperar una economía absolutamente destrozada e hipotecada o que no haya en mi país 5 de las 50 ciudades más peligrosas del mundo.  He nombrado éstas por hacer tres grandes generalizaciones que se podrían ir ramificando en pequeñas situaciones cotidianas como volver a hablarle a los chavistas de la familia, conseguir harina pan o no sufrir porque mi esposa no ha llegado a casa y está oscureciendo…

Y es muy duro haber perdido la fe, Venezuela… Muy duro… Escribo lidiando con la acidez, las ganas de llorar y el deseo de mandar todo a la mierda, montarme en un avión y unir mi pecho a los millones de blancos a los que apuntan las balas que, desgraciadamente, sobran en tus calles…

Así que te vuelvo a pedir perdón… Ya no sé ni por qué… Porque no se me ocurre nada mejor que hacer o decir… Porque así trato de acallar mi sentimiento de culpa… Porque pedirte perdón a ti es pedírmelo a mí mismo, a mi hijo, a mi familia, a mis amigos, a mis profesores, a todos y cada uno de los venezolanos que sí creen en un país “mejor”, “diferente”, “nuevo”…, cada uno tendrá su adjetivo favorito…

Te pido perdón Venezuela…, una y mil veces…, porque nos disculpamos con quienes son importantes en nuestra vida… Te pido perdón desde el amor que te tengo…, desde el agradecimiento por lo que me has dado y el hombre en el que me he convertido gracias, entre otras cosas, a ti y a los tuyos…

Te pido perdón Venezuela…, eso sí, sin dejar de amarte, extrañarte y deseando con todo mi corazón estar equivocado…

Pensamientos paralizadores

Hace casi un año y medio que no escribía nada en este blog -qué rápido pasa el tiempo-. No es que no hayan pasado cosas en estos meses. Han pasado muchas y casi todas comentables, pero por RE o por FA no las he compartido.

Uno de los pensamientos que más me ha frenado a la hora de ponerme a escribir un post ha sido: “¿Es ésto suficientemente importante?”. Hay tanta gente contando cosas y tantos “sabios” y “gurús” discutiendo, opinando, comentando, aseverando y/u/o rebatiendo cualquier tema, que siempre termina asaltándome la duda de si le estaré robando el tiempo a quien tiene a bien estar del otro lado de la pantalla. Hoy he decidio tirar a la basura ese “pensamiento paralizador” y escribir… Así que escribo para quien quiera leer…

Los pensamientos paralizadores son tremendamente dañinos. Estar paralizado es tremendamente dañino.  La vida es dinámica, cambiante e inestable por naturaleza, así que si estás paralizado pierdes la oportunidad de avanzar, progresar, crecer…, eres una víctima de las situaciones que te rodean y no el protagonista de las mismas -por si no te has enterado, esas situaciones que te rodean son TU VIDA-.

Así pues, yo hoy he dejado atrás un pensamiento paralizador y, de alguna manera, soy más protagonista de mi vida que ayer…, y este es un pensamiento tremendamente motivador y energizante :)

Como no me gustan los post muy largos, mes despido invitándolos a buscar esos pensamientos que los paralizan en algún área de su vida… Seguro que hay alguno por ahí del que deshacerse ¿o no? ;)

Hablamos…

Positivismo selectivo

Así como hablamos de memoria selectiva para recordar sólo aquello que nos interesa, que nos gusta, que no nos hace sufrir…, pues así mismo parece que nos pasa con el positivismo.

Ayer nada más proclamarse el equipo español campeón de la Eurocopa todo era euforia, alegría, fiesta…, entrevistaban a gente por la calle y ya se sentían campeones del próximo mundial (Brasil 2014). En Telecinco entrevistan a un pletórico José Antonio Camacho y ¾ de lo mismo; su reflexión era que sólo falta por saber quién será el rival de España en la final de Brasil…

Es muy, pero que muy curioso, que durante toda la Eurocopa (sí, esa que acabamos de ganar y nos tiene tan felices y optimistas) tuvieran más fuerza las opiniones negativas que los halagos a esta generación inmortal de futbolistas. ¿Ganarán el mundial de Brasil? Imposible decirlo ahora, pero hoy mucha gente ESTÁ CONVENCIDA que sí… Esto es optimismo en su estado más puro.

Mi esposa me preguntó al terminar el partido ¿por qué no podemos ser igual de optimistas con cosas como la economía o el futuro de este país? Y yo comparto con ella la sensación de que se es extremadamente negativo analizando estos temas. Hay días que entre la prensa y el timeline de Twitter parece que el mundo está a punto de saltar en mil pedazos y perderse en un agujero negro que succionará cualquier resto de vida… Como decimos en Venezuela: “Ni tan calvo, ni con dos pelucas”…

  • ¿Vivimos una época convulsa? – Sí, pero nunca está más claro el cielo que después de la tormenta…
  • ¿Tenemos que comprometernos, implicarnos y CAMBIAR? – Sí. Yo estoy 100% dispuesto ¿tú?
  • ¿Tenemos un equipo de líderes en que confiar? – No (pues tendremos que elegir a otros ¿no?)
  • ¿Hemos tocado fondo? ¿Saldremos de ésta? – Me niego a contestar semejantes artilugios retóricos que no aportan nada a encontrar una solución a nuestros problemas.
  • Hoy me despido con un “collage” de algunas de las frases que llevo siempre en la cabeza y utilizo para mantenerme positivo y trabajando en pro de mis metas:

    Más confianza y menos miedo.

    Que las musas te encuentren trabajando.

    Semáforo rojo para los agoreros y “Dementors”.

    Somos lo que pensamos.

    A POR ELLOS OEEEE… XD

    Hablamos…

    Zona de confort masificada…

    No es secreto para nadie que cada lugar de este planeta (y supongo que de otros) tiene su propia cultura: sus costumbres, tradiciones, creencias…

    No sé si es por estas diferencias culturales, por referentes históricos o hasta por inconsciente colectivo, pero una de las diferencias que más me ha llamado la atención siempre es la “visión de futuro” que hay en Venezuela y su diferencia con la que siento que hay aquí en España.

    Yo crecí en Venezuela, donde el término emprendimiento no se usaba como vocablo habitual, pero era una realidad masiva. Para evitar generalizar voy a decir que un elevado porcentaje de la población sueña con tener un negocio propio, aún cuando esto signifique “alejarse” de la carrera que estudiaron. Allí (donde no hay una jubilación digna, todo sea dicho), la idea de trabajar para otro es una manera de preparar el terreno para luego “montar algo que sea mío”. Me voy a permitir utilizar el ejemplo de dos buenos amigos:

    Rolando es abogado (le costó, pero al final se apiadaron de él jeje), sin embargo tiene una empresa de organización de eventos y está especializado en espectáculos pirotécnicos. De hecho, gracias a su trabajo logró pagar su carrera universitaria. ¿Trabajará algún día como abogado? Puede que sí, pero tengo mis dudas…

    Ricardo es Licenciado en Gerencia hotelera (estudiamos juntos gran parte de la carrera). Cuando salió de la universidad trabajó como encargado en el bar de un amigo, luego trabajó en el departamento comercial de una de las cadenas de cines más grande de Venezuela, empleo que dejó para montar su propia empresa de publicidad y un par de “corners” de venta de helados en sendos centros comerciales.

    Mientras tanto, aquí en España y, nuevamente, sin intención de generalizar, la gente siente un temor elevadísimo de “montar su negocio”. Trabajar para otro es el escenario ideal y ser funcionario un sueño peligrosamente generalizado.

    Yo creo que el mercado da para todos: funcionarios, asalariados, emprendedores, multinacionales, PYMES…, lo que me preocupa son las proporciones; y dando un paso más, me pregunto si esta búsqueda masiva de estabilidad no tiene parte de culpa en esta época de inestabilidad económica, política y social que nos toca vivir.

    ¿Qué te parece?

    Hablamos…

    Fórmulas mágicas

    Hace un par de semanas leí este post de Javier Martín y desde ese momento sabía que escribiría al respecto.

    Javier elabora un decálogo de “pensamientos conductores al fracaso” y pese a estar de acuerdo con todos menos uno (que me reservaré como ejercicio de motivación personal), me quedo y comento el último:

    Te la vas a pegar si piensas que tengo razón: que nadie te diga lo que tienes que hacer, que nadie marque tus límites…

    De esta afirmación me gusta todo: la humildad de Javier quien siendo un líder de opinión del sector no se cree en posesión de la verdad, me gusta el alimento a mi espíritu rebelde (nadie me dice lo que tengo que hacer) y me encanta el efecto Buzz Lightyear -“Al infinito y más allá”-

    Soy un firme creyente de que no hay fórmulas mágicas para NADA en esta vida. Lo que funciona en un momento no tiene por qué funcionar en otro, un presupuesto enorme para marketing y publicidad puede funcionar (o no), al igual que una campaña de bajo presupuesto; la presencia en las redes sociales es vital para las marcas modernas, sin embargo Apple no tiene cuenta en twitter…

    ¿Pasa sólo en los negocios? Diría que NO. Grecia ganó la Eurocopa de 2004 con una muralla defensiva, mientras que en el 2008 España comenzó a deslumbrar al mundo con su Tiki-taka. Hay amistades basadas en las conversaciones profundas y existenciales y otras en un par de cervezas, fútbol y trivialidades…

    Así es la vida, sin elíxires secretos como el que le daba Panorámix a Astérix. Tus creencias, tus valores, tus decisiones. Para bien y para mal. Nada está bien de antemano. No hay certezas absolutas…

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    Obviamente, mientras más te prepares, estudies el entorno, a los clientes, a los competidores, los canales de distribución, el tono de comunicación, tus KPI’s  y todo lo que te parezca relevante para tu negocio bajarás el nivel de incertidumbre; pero al final del día son tus decisiones y trabajo duro lo que te llevará al éxito con el que sueñas.

    Pero, ¿quién soy yo para decirte que hacer? ¿NO?  ;)

    Hablamos…